¿Por qué no consigo cambiar a pesar de que lo intento?

Cuando lo intentas de verdad… pero vuelves al mismo punto

Lo intentas. Te lo propones en serio.
Cambiar una reacción, una conducta, una forma de pensar, incluso la manera en la que te tratas o te relacionas con los demás.
Los primeros días parece que sí. Estás más atenta, más consciente, más motivada.
Pero pasa una semana —a veces menos— y vuelves a hacer lo de siempre.
Y entonces llega la frustración. Y casi inevitablemente, el pensamiento:
“Será que soy así.” “Será que no puedo cambiar.” “Será que hay algo mal en mí.”
Ahí es donde muchas personas abandonan. No porque no quieran cambiar, sino porque se sienten incapaces de sostenerlo.

El bucle del intento frustrado

Este patrón es mucho más común de lo que imaginas:
  1. Identificas algo que quieres cambiar
  2. Te esfuerzas por hacerlo distinto
  3. Lo consigues una o dos veces
  4. Vuelves al hábito automático
  5. Te culpas
  6. Concluyes que “eres así”
  7. Abandonas
El problema es que este bucle no dice nada sobre tu capacidad, pero sí refuerza una creencia muy dañina: que no puedes cambiar.
Y esa creencia, con el tiempo, pesa más que el problema inicial.

No es falta de voluntad: es cómo funciona la mente

Hay algo clave que suele pasarse por alto: vivimos gran parte del tiempo en piloto automático.
Tu mente no decide cada respuesta desde cero. Repite lo que ha aprendido durante años.
Por eso, cuando intentas hacer algo diferente, no basta con “quererlo”. Cambiar requiere:
  • darte cuenta de lo que estás a punto de hacer
  • frenar una respuesta automática
  • elegir conscientemente otra
  • y, si no lo consigues, reintentarlo sin castigarte
Eso exige energía mental, atención y paciencia. Y la mayoría de las personas llegan agotadas a este punto.

La frase que cambia la forma de entender el cambio

Hay una idea que en terapia ayuda mucho a desbloquear este proceso:
“Recuerda algo a tu mente y llegará el día en el que tu mente te lo recuerde a ti.”
Al principio eres tú quien tiene que:
  • parar
  • recordarse
  • insistir
  • repetir
Hasta que, poco a poco, lo nuevo deja de sentirse forzado y empieza a salir solo.
Eso es aprendizaje. Eso es entrenamiento.

El error más común: abandonar demasiado pronto

Cuando lo intentas un par de veces y vuelves a reaccionar como siempre, es fácil pensar:
“Ya está, soy así.”
Pero esa reacción automática no existe porque “seas así”. Existe porque te has acostumbrado a ser así por repetición.
Y todo lo que se ha aprendido repitiéndolo, se puede modificar exactamente del mismo modo: repitiendo conscientemente.
No desde la exigencia. No desde el castigo. Desde la constancia.

Cuando cambiar solo se hace cuesta arriba

Aquí hay algo importante que conviene aclarar.
A veces no estamos solo ante un hábito. En algunos casos, detrás de la dificultad para cambiar hay:
  • experiencias pasadas no resueltas
  • heridas emocionales profundas
  • respuestas aprendidas para sobrevivir
  • trauma
En esos casos, la repetición por sí sola no basta. Hace falta comprender qué está sosteniendo ese patrón.

¿Cómo puede ayudarte un proceso terapéutico?

En terapia no se trata solo de “intentarlo más fuerte”. Se trata de hacerlo mejor acompañado.
Un proceso terapéutico te ayuda a:
  • entender por qué ciertos cambios no se sostienen
  • identificar qué te bloquea y cuándo
  • ajustar estrategias en lugar de abandonarlas
  • trabajar las causas profundas si las hay
  • sostener el proceso cuando la motivación baja
Por eso muchas personas consiguen en terapia el cambio que llevaban años intentando solas.
No porque no pudieran antes, sino porque no tenían el acompañamiento adecuado.

No es que no tengas la capacidad

Si llevas tiempo intentando cambiar y te sientes frustrada, esto es importante que lo leas con calma:
No es que no puedas. No es que seas así.
Es falta de entrenamiento, de comprensión y, a veces, de apoyo.
Y eso sí se puede trabajar.

Da el primer paso acompañada

En D’Kahlo Psicología creemos que los cambios profundos se construyen con tiempo, consciencia y acompañamiento profesional.
Puedes reservar una primera consulta gratuita, donde valoraremos tu caso y veremos qué terapeuta del equipo es la más adecuada para ayudarte en este momento.
A veces no necesitas exigirte más. Necesitas un espacio donde aprender a hacerlo distinto.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tabla de contenidos